" No van desencaminados aquellos que sostienen que el redactor, es un personaje incontrolable. Aciertan de chiripa, pero aciertan, como el burro flautista de Tomás de Iriarte: - Sin reglas del arte, borriquitos hay que, una vez aciertan por casualidad -.
Para el sistema, no cabe mayor escándalo, nada resulta tan poco tolerable, como que alguien plante cara sin complejos al lobo y al rebaño. A los que afilan las garras furibundas y a los que enseñan la pezuña lanar y acomplejada.
Metidos a pisar con garbo, he pisado el terreno de los que van pisando huevos y de los que van dando patadas. Estorbo por igual a capuletos y montescos, a tirios y troyanos, de ahí que sea harto difícil discernir de que corral procede la basura en la que ahora intentan sepultarme.
Lo incuestionable es que el asunto hiede, huele a peste y a pasta, a fetidez montuna y a montaraz montaje.
Son tantos los que respirarían a sus anchas si el alevoso barbicidio llegase a consumarse que, entre los neófitos y los habituales, la relación de sospechosos empieza a parecerse a las colas del paro. "Cui prodest ".
¿Quién saca provecho de que algunos seamos lapidados en negro sobre blanco?, ¿quien tiene interés en que en lugar de seguir siendo una molesta piedra en el zapato, acabe trasnformada en una excepcional piedra de escándalo?.
Por si sirve de algo, conste en acta que Séneca, padre del antedicho latinajo, no pretendía formular ninguna incógnita, sino poner en limpio una certeza rigurosa y tajante "Cui prodest scelus, is fecit", asguraba el maestro cordobés sin medias tintas y sin cataplasmas. El que se beneficia del delito, ése es el culpable.
Pero dejando al margen la interminable letanía que compone el rosario de los beneficiarios (porque esto ha de acabar como el rosario de la aurora, entre duelos y ayes), es indudable que si algunos perdemos el sistema habrá ganado.
Tal y como está el patio y con la que está cayendo, lo intolerable es que un advenedizo de "tres al cuarto", altere el status quo y alborote el remanso, que no acepte rendirse a la evidencia (la evidencia es que las cartas ya están dadas) y denuncia al croupier cuando hace trampas.
Desde el primer día que denuncié que no me avenía a resignarme, (si te metes con el poderoso, la maquinaria intentará palastarte) la suerte quedó echada, únicamente era cuestión de tiempo el que que la conjura prosperase, puesto que, luego, junto con la ocasión, se encontraría la mano ejecutora y el responsable de financiar la daga.
Ha sonado la hora, la dinamita está servida, se ha manchado el tapete y se ha roto la baraja, ha llegado el momento de que pretendan que expíemos sus escándalos.
¿ O no es ecandaloso, por ejemplo que haga oídos sordos a las promesas vacias, e inocuas por otro lado del Gobierno?, ¿o que tome la corrección política a chacota y abomine de los apriorismos y los corsés mentales?, ¿o que haya perpetrado la ignominia de que mi asociación, sea además de legal, profesional y representativa, la legendaria aldea de los irreductibles galos?, ¿o que saliese indemne de diversos embites con astados de tallas teóricas muy superiores a la mía, en lo civil y en lo militar?.
Los escándalos propios los pagamos por culpables, los ajenos por delatores, la cuestión es que al final pagamos siempre los mismos.
Richi
martes, 27 de enero de 2009
lunes, 26 de enero de 2009
Tenemos lo que nos merecemos
Inicio con éste una serie de artículos donde diferenciar el plagio adaptativo, de la cosecha propia, sinceramente será difícil, haré mías cuantas lecturas de los ratos de ocio me despierten interés y trataré de que muevan en vuestro interior aunque sea un ápice de reflexión.
Recientemente hemos vivido un "momento histórico", por fín miles de Guardias Civiles han podido acudir a votar a sus representantes, en lo más parecido a una democracia que hemos vivido en años.
Defenestrado que lo estaba en sus propios orígenes, un nefasto CAP, da paso a un Consejo que todos miran con los recelos propios de quienes hace ya mucho abandonaron la esperanza de mejoras ostensibles, las algaradas electorales y los triunfalismos obligan a un serio análisis de lo acaecido y a mi entender hay tres cuestiones a barajar de las cuales en sólo una de ellas me detendré.
Con carácter global, de los más de 74.000 Guardias Civiles llamados a "urnas", menos de 25.000 han apostado por el futuro.
Por escalas los más poderosos, demuestran su corporativismo y que el "sindicato del mando" funciona y cuando tocan a rebato acuden cual huestes hostigadas en defensa de sus privilegios amenazados.
Se logra una relativa normalización del alocado panorama asociativo donde, cualquier sigla era buena si permitía dar cobijo a revistas, telefonías, cargos y "chiringitos" particulares de dudosa justificación moral.
Pero sin entrar a valorar las causas de todo ello (que doctores tendrá la Iglesia que a buen seguro ya están en ello), lo que es un hecho incuestionable es que la alta abstención entre la Escala de Cabos y Guardias, tiene su origen precisamente en uno de los defectos más comunes entre los Guardias Civiles.
Se habla mucho de nuestra envidia, del cainismo, de la soberbia y la intolerancia que han frenado nuestro progreso, al dedicar la mayor parte de nuestras energías a pelear entre nosotros, en vez de aunar esfuerzos, única forma de el proceso siga adelante. Pero tan fuerte o más que todo eso - y puede que más destructivo - es nuestra incapacidad de establecer prioridades, algo fundamental en este mundo.
Nos deslumbran las apariencias, lo circunstancial, lo supérfluo. Los Guardias Civiles suelen tomar lo secundario por lo primario, y viceversa, pasando por alto lo esencial, lo auténtico, lo verdaderamente importante.
La mayoría de nuestras desgracias, personales y colectivas, han venido de no saber valorar individuos ni situaciones. ¿ A qué se debe esa carencia?, no lo sé y sería del máximo interés que historiadores, sociólogos e incluso psiquiatras lo estudiasen, para encontrarle remedio.
Sólo desde una acertada visión de conjunto y una perspectiva plausible, llegaremos a consolidar proyectos contundentes, pero coherentes, recuperar la confianza y lograr que la mayoría de los Guardias Civiles nos siga con la ilusión de quien vuelve a confiar en el futuro.
Desde la responsabilidad del trabajo bien hecho, urge rescatar del abandono todos esos valores que algunos menosprecian y maltratan como si fueran incordios prescindibles, apelar al empuje del esfuerzo colectivo y esgrimir la bandera del acierto, sin aceptar "azucarillos" gubernamentales.
Recordad hemos votado ayer, pero el futuro empezamos ha labrárnoslo desde mañana.
Richi
Recientemente hemos vivido un "momento histórico", por fín miles de Guardias Civiles han podido acudir a votar a sus representantes, en lo más parecido a una democracia que hemos vivido en años.
Defenestrado que lo estaba en sus propios orígenes, un nefasto CAP, da paso a un Consejo que todos miran con los recelos propios de quienes hace ya mucho abandonaron la esperanza de mejoras ostensibles, las algaradas electorales y los triunfalismos obligan a un serio análisis de lo acaecido y a mi entender hay tres cuestiones a barajar de las cuales en sólo una de ellas me detendré.
Con carácter global, de los más de 74.000 Guardias Civiles llamados a "urnas", menos de 25.000 han apostado por el futuro.
Por escalas los más poderosos, demuestran su corporativismo y que el "sindicato del mando" funciona y cuando tocan a rebato acuden cual huestes hostigadas en defensa de sus privilegios amenazados.
Se logra una relativa normalización del alocado panorama asociativo donde, cualquier sigla era buena si permitía dar cobijo a revistas, telefonías, cargos y "chiringitos" particulares de dudosa justificación moral.
Pero sin entrar a valorar las causas de todo ello (que doctores tendrá la Iglesia que a buen seguro ya están en ello), lo que es un hecho incuestionable es que la alta abstención entre la Escala de Cabos y Guardias, tiene su origen precisamente en uno de los defectos más comunes entre los Guardias Civiles.
Se habla mucho de nuestra envidia, del cainismo, de la soberbia y la intolerancia que han frenado nuestro progreso, al dedicar la mayor parte de nuestras energías a pelear entre nosotros, en vez de aunar esfuerzos, única forma de el proceso siga adelante. Pero tan fuerte o más que todo eso - y puede que más destructivo - es nuestra incapacidad de establecer prioridades, algo fundamental en este mundo.
Nos deslumbran las apariencias, lo circunstancial, lo supérfluo. Los Guardias Civiles suelen tomar lo secundario por lo primario, y viceversa, pasando por alto lo esencial, lo auténtico, lo verdaderamente importante.
La mayoría de nuestras desgracias, personales y colectivas, han venido de no saber valorar individuos ni situaciones. ¿ A qué se debe esa carencia?, no lo sé y sería del máximo interés que historiadores, sociólogos e incluso psiquiatras lo estudiasen, para encontrarle remedio.
Sólo desde una acertada visión de conjunto y una perspectiva plausible, llegaremos a consolidar proyectos contundentes, pero coherentes, recuperar la confianza y lograr que la mayoría de los Guardias Civiles nos siga con la ilusión de quien vuelve a confiar en el futuro.
Desde la responsabilidad del trabajo bien hecho, urge rescatar del abandono todos esos valores que algunos menosprecian y maltratan como si fueran incordios prescindibles, apelar al empuje del esfuerzo colectivo y esgrimir la bandera del acierto, sin aceptar "azucarillos" gubernamentales.
Recordad hemos votado ayer, pero el futuro empezamos ha labrárnoslo desde mañana.
Richi
Guardia Civil
Para los desconocedores del mundo real benemérito que, mucho me temo son legiones en lo propio y en lo ajeno, intentaré desde este espacio acercarlos desde mi particular punto de vista a cuestiones de lo humano y lo divino que a buen seguro no dejará impasible al lector.
No hay peor desprecio que la indiferencia y no pretendo ser despreciado más que en aquello que por mis palabras sea merecedor, lo opinable, reprochable desde opiniones divergentes o meramente cuestión de gustos, siempre será bien recibido pués el pensamiento nace del mismo debate ideológico.
Lo paradójico de todo esto es que son los propios Guardias Civiles quienes aún a costa de su propio padecimiento, no son capaces de rebelarse contra lo evidente, somos el patito feo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Unos porque verdaderamente no tienen necesidad de ello (viven bien o muy bien); otros porque hacen lo propio al cobijo, sombra o amparo de quienes tutelan su felicidad pagando en ocasiones caro su servilismo y en otras sencillamente porque les es innato; muchos (la gran mayoría), porque jamás les ha sido concedido nada y tan solo aquellas cuestiones políticamente graciables, les han sido arrojadas cual si de huesos a can se tratasen.
Afortunadamente un número que va en aumento de compañeros y compañeras, pretendemos modernizar y ubicar definitivamente en el siglo XXI, a un Cuerpo que se empecina en mantener estructuras inmovilistas impropias de tan amplio colectivo policial, funcionarios a la sazón de la seguridad de todos que aún con desprecio de sus propias vidas, entienden esta profesión como algo que va más allá de un mero trabajo.
Es misión nuestra, entre todos, saber trasladar nuestras inquietudes al ciudadano, con un adecuado ejercicio de autocrítica, pero sin que nos tiemble ni un ápice el pulso a la hora de reivindicar nuestro derecho a ser tratados como ciudadanos, en idénticas condiciones que el resto.
No seáis tímidos, resignados, derrotistas, augureros de malos presagios, convencidos del "esto no hay quien lo cambie", rendidos a evidencias que sólo hablan de hechos pasados y no de futuro, hiératicas estatuas que vean pasar el mundo a su alrededor, criticándolo, pero sin plantearos si lo podéis mejorar, contumaces mantenidores de un sistema que no se creó para vosotros.
Todo lo expuesto se resume en una palabra, "cobardía".
Lo demás son sólo excusas en las que escudarnos, para autojustificar nuestra derrota, pero no la de guerras en las que no hemos sido invitados (las creamos), sino nuestra derrota interior.
Es imposible luchar por algo en lo que no se cree y os aseguro que cada logro que obtengamos nos lo tendremos que ganar.
Ya lo sabéis sangre, sudor y lágrimas han costado ya pequeños avances (y lo que queda), pero juntos podemos.
Richi
Pdta.: No tengo tiempo para "moderar" el foro, agradeceré de la buena voluntad de los posibles participantes en el "blog", sean respetuosos en sus comentarios y no convertir un espacio de expresión, en un "campo de batalla" más, de intereses particulares, políticos o asociativos.
No hay peor desprecio que la indiferencia y no pretendo ser despreciado más que en aquello que por mis palabras sea merecedor, lo opinable, reprochable desde opiniones divergentes o meramente cuestión de gustos, siempre será bien recibido pués el pensamiento nace del mismo debate ideológico.
Lo paradójico de todo esto es que son los propios Guardias Civiles quienes aún a costa de su propio padecimiento, no son capaces de rebelarse contra lo evidente, somos el patito feo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Unos porque verdaderamente no tienen necesidad de ello (viven bien o muy bien); otros porque hacen lo propio al cobijo, sombra o amparo de quienes tutelan su felicidad pagando en ocasiones caro su servilismo y en otras sencillamente porque les es innato; muchos (la gran mayoría), porque jamás les ha sido concedido nada y tan solo aquellas cuestiones políticamente graciables, les han sido arrojadas cual si de huesos a can se tratasen.
Afortunadamente un número que va en aumento de compañeros y compañeras, pretendemos modernizar y ubicar definitivamente en el siglo XXI, a un Cuerpo que se empecina en mantener estructuras inmovilistas impropias de tan amplio colectivo policial, funcionarios a la sazón de la seguridad de todos que aún con desprecio de sus propias vidas, entienden esta profesión como algo que va más allá de un mero trabajo.
Es misión nuestra, entre todos, saber trasladar nuestras inquietudes al ciudadano, con un adecuado ejercicio de autocrítica, pero sin que nos tiemble ni un ápice el pulso a la hora de reivindicar nuestro derecho a ser tratados como ciudadanos, en idénticas condiciones que el resto.
No seáis tímidos, resignados, derrotistas, augureros de malos presagios, convencidos del "esto no hay quien lo cambie", rendidos a evidencias que sólo hablan de hechos pasados y no de futuro, hiératicas estatuas que vean pasar el mundo a su alrededor, criticándolo, pero sin plantearos si lo podéis mejorar, contumaces mantenidores de un sistema que no se creó para vosotros.
Todo lo expuesto se resume en una palabra, "cobardía".
Lo demás son sólo excusas en las que escudarnos, para autojustificar nuestra derrota, pero no la de guerras en las que no hemos sido invitados (las creamos), sino nuestra derrota interior.
Es imposible luchar por algo en lo que no se cree y os aseguro que cada logro que obtengamos nos lo tendremos que ganar.
Ya lo sabéis sangre, sudor y lágrimas han costado ya pequeños avances (y lo que queda), pero juntos podemos.
Richi
Pdta.: No tengo tiempo para "moderar" el foro, agradeceré de la buena voluntad de los posibles participantes en el "blog", sean respetuosos en sus comentarios y no convertir un espacio de expresión, en un "campo de batalla" más, de intereses particulares, políticos o asociativos.
My Way
Mi novedad en estas lides bloggeras, a buen seguro me harán incurrir en erratas, nunca deseadas, desde mi autoexigente perfeccionismo personal, pero en cualquier caso creo que hoy inicio una andadura que me permitirá tal vez y sólo tal vez expresar en la red lo que por desgracia no podemos hacer en nuestra cotidianeidad.
Y como bien pongo desde la más absoluta humildad "a mi manera", eso no es bueno ni malo, sólo mis lectores deberán ser juzgadores de si mis ciberescritos son o no merecedores de una cierta atención.
Únicamente intentaré ser honesto con mis ideas y jamás permitir que la veleta de los tiempos modifiquen en esencia lo que uno es y desea, pués si perdemos el norte de la credibilidad difícilmente seremos coherentes con nostros mismos.
Richi
Y como bien pongo desde la más absoluta humildad "a mi manera", eso no es bueno ni malo, sólo mis lectores deberán ser juzgadores de si mis ciberescritos son o no merecedores de una cierta atención.
Únicamente intentaré ser honesto con mis ideas y jamás permitir que la veleta de los tiempos modifiquen en esencia lo que uno es y desea, pués si perdemos el norte de la credibilidad difícilmente seremos coherentes con nostros mismos.
Richi
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