lunes, 26 de enero de 2009

Tenemos lo que nos merecemos

Inicio con éste una serie de artículos donde diferenciar el plagio adaptativo, de la cosecha propia, sinceramente será difícil, haré mías cuantas lecturas de los ratos de ocio me despierten interés y trataré de que muevan en vuestro interior aunque sea un ápice de reflexión.

Recientemente hemos vivido un "momento histórico", por fín miles de Guardias Civiles han podido acudir a votar a sus representantes, en lo más parecido a una democracia que hemos vivido en años.

Defenestrado que lo estaba en sus propios orígenes, un nefasto CAP, da paso a un Consejo que todos miran con los recelos propios de quienes hace ya mucho abandonaron la esperanza de mejoras ostensibles, las algaradas electorales y los triunfalismos obligan a un serio análisis de lo acaecido y a mi entender hay tres cuestiones a barajar de las cuales en sólo una de ellas me detendré.

Con carácter global, de los más de 74.000 Guardias Civiles llamados a "urnas", menos de 25.000 han apostado por el futuro.

Por escalas los más poderosos, demuestran su corporativismo y que el "sindicato del mando" funciona y cuando tocan a rebato acuden cual huestes hostigadas en defensa de sus privilegios amenazados.

Se logra una relativa normalización del alocado panorama asociativo donde, cualquier sigla era buena si permitía dar cobijo a revistas, telefonías, cargos y "chiringitos" particulares de dudosa justificación moral.

Pero sin entrar a valorar las causas de todo ello (que doctores tendrá la Iglesia que a buen seguro ya están en ello), lo que es un hecho incuestionable es que la alta abstención entre la Escala de Cabos y Guardias, tiene su origen precisamente en uno de los defectos más comunes entre los Guardias Civiles.

Se habla mucho de nuestra envidia, del cainismo, de la soberbia y la intolerancia que han frenado nuestro progreso, al dedicar la mayor parte de nuestras energías a pelear entre nosotros, en vez de aunar esfuerzos, única forma de el proceso siga adelante. Pero tan fuerte o más que todo eso - y puede que más destructivo - es nuestra incapacidad de establecer prioridades, algo fundamental en este mundo.

Nos deslumbran las apariencias, lo circunstancial, lo supérfluo. Los Guardias Civiles suelen tomar lo secundario por lo primario, y viceversa, pasando por alto lo esencial, lo auténtico, lo verdaderamente importante.

La mayoría de nuestras desgracias, personales y colectivas, han venido de no saber valorar individuos ni situaciones. ¿ A qué se debe esa carencia?, no lo sé y sería del máximo interés que historiadores, sociólogos e incluso psiquiatras lo estudiasen, para encontrarle remedio.

Sólo desde una acertada visión de conjunto y una perspectiva plausible, llegaremos a consolidar proyectos contundentes, pero coherentes, recuperar la confianza y lograr que la mayoría de los Guardias Civiles nos siga con la ilusión de quien vuelve a confiar en el futuro.

Desde la responsabilidad del trabajo bien hecho, urge rescatar del abandono todos esos valores que algunos menosprecian y maltratan como si fueran incordios prescindibles, apelar al empuje del esfuerzo colectivo y esgrimir la bandera del acierto, sin aceptar "azucarillos" gubernamentales.

Recordad hemos votado ayer, pero el futuro empezamos ha labrárnoslo desde mañana.

Richi

5 comentarios:

  1. Enhorabuena Richi, por el Blog, estamos contigo, no lo olvides, y recibe un fuerte abrazo solidario.
    Josman

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  2. Amigo Jean, si algo no hago jamás es olvidar, para lo bueno y para lo malo, tal vez no están todos los que son, pero sé a ciencia cierta que los que están SON.

    El olvido es la negligencia de los torpes y los mediocres pues nada hay más inteligente que tener buena memoria y no precisamente de la "histórica".

    Un abrazo y Gracias.

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  3. Como alguien dijo una vez: "La dignidad del hombre debe estar siempre por encima del miedo". Un saludo Richi

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  4. Alenemigo ni agua,y con el compañero a muerte. Me parece genial la idea del blog. Animo y aqui para lo que querais

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  5. Richi amigo, creo que aunar esfuerzos entre los agentes de base es hoy por hoy una utopía, por un lado el propio sistema organizativo del Cuerpo, por el otro una sociedad cada día más individualista, hacen muy difícil conseguir un proyecto en el que se embarquen nuestros compañeros.

    Espero que algún día la Guardia Civil sufra una fuerte crisis organizativa que obligue a buscar un nuevo modelo. Realmente me da la sensación de estar dentro de esa crisis, no sé si será un problema de falta de perspectiva global, pero esa es mi sensación.

    Espero que algún día nos demos cuenta que el poder para el cambio lo tenemos en nuestras manos por razón de número. Ahora "solo" hace falta la fórmula para despertar conciencias. Empresa difícil esta.

    Un abrazo amigo.

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