domingo, 1 de febrero de 2009

Beneméritas masas

Cultura significa cualquier forma de producción de ideas o manifestaciones artísticas susceptibles de influir en el comportamiento del público - ilustrado a medias - que produce la "sociedad de masas".

Las ideas aquí y ahora son pocas y malas, la Guardia Civil como ente (véase el Gobierno), opta por la indiferencia, en ocasiones permisiva, en otras inquisidora, de vaga raiz posmoderna la una, y anacrónica memoria del pasado la otra, mientras tanto sus miembros, la mayoría, eligen el realismo versátil que conduce a esa "escuela del desaliento", como la llama lord Byron, no hay nada que hacer en este campo sembrado de minas y mientras los primeros despliegan sus poderes fácticos, académicos y mediáticos, el adversario se bate en retirada.

Esas activas minorías que dominan el debate cultural, nos imponen que literatura, que arte, que política debemos consumir para ser "libres" a su modo y manera, configuran así una rechazable tiranía, donde la previsible contradicción se torna en paradoja, muy pocos deciden, o al menos eso pretenden, sobre una gran multitud. No cabe recurso alguno contra su dictamen implacable, que conlleva la condena -a través de la hoguera o el silencio más espeso-, para quienes no encajan en esa poderosa corriente y en los círculos que la sustentan.

Nos exigen un lenguaje edulcorado y que ensalcemos a los aburridos genios posmodernos y que adoptemos en tiempo y forma sus expresiones, mientras tanto la gran masa benemérita calla y otorga , el debate casi no existe, los buenos Guardias hacen lo que les mandan, la vida profesional y familiar pierde calidad. Ganan los mediocres. Perdemos todos. A muchos tampoco les importa.

Algunos adoptan como seña de identidad rebelde contra el sistema, el "hacer ruido" permanentemente, sin percatarse de que gritar a la defensiva con tono de apocalipsis, es una fórmula infalible para perder la batalla, la sociedad de masas es así y con ella su forma de gobierno, la democracia mediática, tan sólo disfrazan sus conflictos internos bajo un sedicente barniz ideológico.

Es urgente construir un mensaje atractivo en lucha contra el desconcierto general y apagar un fuego que amenaza incendio, el sectarismo nubla el intelecto y anula la racionalidad, la trampa funciona. Gente decente termina recluida en el infierno dialéctico, defendiendo lo indefendible o elogiando a los teóricos de la democracia participativa y deliberativa, como si eso existiese en el Cuerpo y tal vez ni siquiera en muchas de las colectividades que dicen representar a sus miembros.

Las elecciones se ganan y se pierden en el estrato más profundo de la mentalidad colectiva. Los seres humanos no sólo queremos conseguir la victoria y llevarnos el premio. También queremos tener razón y disfrutar del reconocimiento ajeno, por algo inventamos las ideologías, complemento racional -a veces- de las pasiones irracionales.
La sobredosis de creencias que inunda el mundo actual (el externo y el nuestro), incluso el nihilismo (real o imaginario) funciona como un impulso para la voluntad de poder.

Me temo que tiene razón el personaje de Balzac, "ciertas sensaciones incomprendidas hay que reservarlas para uno mismo".

Richi

1 comentario:

  1. Amigo Richi, ese el mundo social en el que nos toca vivir. Creo que has acertado plenamente al señalar "la sociedad de masas es así" ... realmente las minorías dominan todo tipo de debate, tanto en nuestro Cuerpo como en el mundo ... pequeñas oligarquías que dominan grandes masas ... y nosotros creemos ser "libres" ... así nos luce el pelo ...

    Un abrazo amigo.

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