" Se me enredan los sueños, las sensaciones, las emociones me buscan la garganta y rompen a llorar. Aunque no quiera.
Porque la razón camina por su cuenta, diciéndome cosas al oído, por despistar y aunque no quiera me lo pregunto todo y a veces me respondo.
Porque por un lado está la vida, y por otro, los enredos de quien se supone debe protegernos de todo mal. Por un lado está la verdad, los pequeños momentos que te recuerdan que late el corazón, y que envejece poco a poco, y por otro, la sarta de mentiras, de insultos, de patrañas que se urden tranquilamente a nuestra espalda.
Me recuerdo atónito, con el cansancio de un día cualquiera, con mis preocupaciones de pequeño mortal, observando reuniones caldeadas entre esputos y burdas reflexiones. Me recuerdo, de nuevo, profundamente decepcionado. Y es que mi mente no llega a comprender que quienes han sido elegidos democráticamente para proteger nuestros intereses, anden enredando para desestabilizar cualquier posibilidad de orden.
Que profundo desasosiego, escuchar esos gritos, ese tono vulgar y desabrido que matizaba cada expresión, las constantes descalificaciones ¿Quiénes son?, ¿aquellos a quienes confiamos nuestros problemas, los que deben ofrecer soluciones a la inestabilidad, al miedo, a la falta de oportunidades, a la vulnerabilidad?, ¿los mismos que atacan para responder, los que desgastan nuestro tiempo, sus fuerzas y las nuestras?, ¿los que con favores blindan su poder contra otras supuestas intenciones?, ¿ellos son, de verdad, nuestra única esperanza?.
Porque hoy es la sospecha, la duda que convierte el contexto en un lodazal de datos sobre la vida ajena, pero la burla es infinita y está tan asentada que nos resulta necesaria para darle credibilidad al sistema.
Quisiera saber qué ejemplo de coherencia, de honéstidad, qué valores de vida se transmiten con semejante guerra. Quisiera entender qué significa que nos resulte tan extraño, peculiar y atractivo el dirigente honrado, sincero, directo, que se olvida un instante del discurso político para emplear un lenguaje cercano, inteligible por cualquiera, que no puede evitar empatizar con quien quizá, sólo quizá, se interesa por él. La falta de costumbre.
El puro agotamiento de escuchar, de leer, de comprobar que la vida, tu vida, se mueve por un camino que jamás se cruza con el de quien gestiona el universo en tu nombre. Qué ironía y que cansina falsedad."
Richi.
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Muy bueno. Enhorabuena Richi
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